viernes, 16 de agosto de 2013

“La inepcia política”



El día 10 de agosto del presente año, asistí a un evento en el que hubo motivos de enojo. Irritación o cabreo provocado por la falta de sensatez de cierto grupo, que creo que usted, lector, intuye.

Si en aquel momento hubiera comenzado este escrito, seguro que sería irrespetuoso e insolente y caería en la descalificación. Así que he dejado pasar unos días para poder hacer lo mismo, y que el vituperio no diera lugar a que los criticados se sintieran ofendidos. Sí, porque en un momento de ofuscación se puede llamar mal nacido a cualquiera. Sin embargo, al reflexionar me di cuenta que la paciente calma sirve para ser objetivo, para poner las cosas en su sitio o, al menos intentarlo. Aunque de imprudentes está llena la sociedad, y yo no me salvo. De todas maneras, los insensatos somos todos. Todos los que un día, como enajenados mentales, pasamos por las urnas. ¿Cómo sino escogemos a los más caraduras, a los ladrones, a los corruptos, a los seres más despreciables para que nos representen? ¿Acaso los más abyectos, los más viles son dignos de un voto? ¿Estamos todos locos? ¿Somos, quizás, unos frustrados y delincuentes en potencia que protegemos al que más roba? ¿Pertenecemos a esa baja estofa que protege a los de su clase? ¿Nuestro intelecto no da más de sí que no sabemos distinguir a los sinvergüenzas? ¿No nos avergonzamos al ver pillos y arribistas en los estamentos de poder? Sé que un rebaño ovino no escoge al pastor, pero ¿aquí balamos todos mientras un grupo se llena los bolsillos? ¿Somos taimados mastines que metemos el lobo en el redil para que devore el rebaño? ¿Deseamos que este país siga en ese viejo atraso en el que estuvimos siempre sumidos? ¿Es posible que muy pocos sientan vergüenza de vivir en él? ¿Estamos condenados a la invertebrada España que hace casi un siglo Ortega calificó de “masa”? Claro que él decía que esta masa formaba un país gobernado por una minoría selecta ¡¡Menuda selección llevamos haciendo aquí!! Si por distinguir, optamos por una élite de depravados sicarios de Alí Baba, cuyo fin es enriquecerse. ¿Por qué no les llamaría entonces “Chusma”, vulgo irresponsable que actúa sobre la “pella”?

En fin, sufrimos esta lacra social que nos parasita y sólo queda el consuelo que como infectados nos muramos, y con el óbito desaparezca el parásito. Mal fin para el enfermo, pero es el único recurso. O rectificamos nuestra conducta y hacemos el boicot, o seremos devorados. Claro que ante la descomposición de este país, siempre queda taparse la nariz.

De todas maneras, obsérvese ¡cuánta mentira! ¡Cuántos delitos quedan impugnes escudados tras la palabra democracia! ¡Cómo se ríen esos taimados a nuestra espalda! ¡Pobre libertad, secuestrada por cretinos  que creen nos engañan a todos!

Lo grave de esta exposición de principios, es que casi pasa desapercibida la “malla del trigo” o trilla del cereal. En ésta, como se llevó a cabo  con pértigos o manales, recordé aquellos gobernantes, habidos y por haber, que se merecen los palos que recibían las espigas. Allí comenzó la indignación, aunque la verdad es que poco me hace falta.

El campesino comió el pan con el sudor de su frente. La bíblica maldición sigue siendo una constante para él. Si su abnegación quedó aliviada con la compra de maquinaria, el alivio fue más para el banquero, aunque hoy sean un erial banco y campo.

En Orbazai, a 4 kilómetros de Lugo, se hizo una exposición del trabajo de separar el grano de la paja. Para que fuera completa la muestra, más de 300 útiles del capo formaban la exposición, que en cualquier país de avispados gobernantes, sería tenida en cuenta. Sin embargo, aquí, la inepcia de nuestros políticos no les permite aprovechar el arte y sentido común de estos artesanos, que no sólo organizaron semejante evento, sino que además restauraron muchos de estos aperos. Si los necios que nos gobiernan fueran medianamente sensatos, harían el mejor museo agrícola de Galicia. ¡Ah! ¡Pero no! ¿Cómo van los espurios herederos del campo español mostrar sus orígenes si sus raíces están en la tierra que los vio nacer? Además, como palurdos, les gusta más el pazo que el arado de su abuelo. ¡Claro, el gasógeno que genera el gas procedente de la combustión de la leña y mueve el motor Ford-8 no les interesa! Ellos viajan en suntuosos coches oficiales y comen en restaurantes donde se paga la factura con el dinero público. ¡Cómo se van a mezclar con el pueblo llano que los vota! ¡No se acercaron ni a cortar la hipotética cinta inaugural! ¡Valientes mentecatos! ¡Qué país!

Haxa salú

martes, 9 de julio de 2013

ESPONSALES IX: “Angelita”




Ese espectacular edificio del Hospicio convertido en hotel, trae a mi memoria hechos acaecidos hace muchos años. Si allí coincidió algún banquete de boda, nada tiene que ver con muchos de aquellos incluseros que conocí. La relación es puramente sentimental, cuando en ese lugar recordé a esas personas.

Puede que a muchos ahora les parezca una trasnochada remembranza, pero estando allí, la nostálgica memoria fue más viva y alejada de toda ironía.

En Grandas de Salime hay un barrio que recibe el nombre de Las Campas. En él vivía la gente más desprotegida de esta sociedad injusta. Digo existía, porque en la actualidad es posible que no llegue a los diez habitantes. Allí, en la década de los treinta o antes, parece ser que para paliar el hambre algunas familias recurrían a la inclusa, sin darse cuenta que el hambre repartida siempre se toca a más. Aquellas niñas y niños que procedían del Hospicio venían con un pan bajo el brazo. El pan, en forma de gratificación mensual que, traducida a pesetas, algún padre putativo se gastaba en pintas de vino, yéndose aquel subsidio con el volatizado alcohol que alimentara su imaginación. Mientras, en su casa, aquella depauperada familia ni dormía por el rugir de sus tripas.

La tragedia, siempre o casi siempre, se ceba con el pobre, con el indigente que no puede llenar su estómago de las poco nutritivas berzas, porque ni éstas tiene. Así que la dignidad humana no existe dadas esas diferencias sociales.

Sabido esto, poco se puede añadir. Lo único es que el abandono al que eran sometidos algunos niños, propiciaba que volvieran a ser recogidos por la institución.

Así debió de ocurrir con la pobre Doña Angelita. Años después, en su deambular en el trabajo, siempre narraba su desgracia al que se encontrara en su camino, repitiendo incesantemente: -¿Quién ha sido mi madre? Con saber esto, se sentiría contenta y moriría tranquila.


miércoles, 12 de junio de 2013

ESPONSALES VIII “Hospicios”



Decía que si embelesado quedara con el ornamento y dosel religioso, no fue menos la fascinación ante la inclusa de los expósitos/as. ¡Quedé estupefacto! Si la catedral era espléndida, el hospicio casi competía con ella en cuanto a fulgurante.

No hace falta que explique aquí que esto que narro es real como la vida misma. Ya saben ustedes que si pudiera escribir novela lo haría, pero este no es el caso. No tengo imaginación para tanto. Si fuera como ese Carlos inglés, creo que apellidaba Dickens…...¡vaya lo que él discurría! Permítanme que les cuente:

Cuando no había casamiento y el ayuntamiento resultaba “embarazoso” porque la parte femenina era gestante, si eran de clase humilde debían hacerse cargo del pecado. La burguesía solía recurrir al orfanato, donde unas madres de grandes cofias cuidaban del fruto genético de la pareja. Se decía incluso, que los pastores (de determinadas almas) ocultaban allí sus deslices. También parece ser que los opulentos/as dejaban el producto con etiqueta, es decir, le asignaban apellidos, aunque para que nadie sospechará de su bastardo linaje, junto a su apelativo aparecía el estigma de “Espósito” ¡Menuda cruz! ¡Valía más no saber escribir! Al menos la cruz identificaba al individuo/a y no lo mancillaba su apellido.

Así que fuera capitalista o menesterosa la madre, el que pasaba por el “torno” de la inclusa salía con el baldón de ser un hijo de ……madre desnaturalizada.

viernes, 7 de junio de 2013

ESPONSALES VII “La Catedral”



Los lugares dedicados al culto pueden ser modestos como una capilla o fastuosos como una catedral: es tal la ostentación y el boato que ni Cristo se atreve a aparecer en ellas ¡Si Ustedes vieran alguna! ¡Menudos artesonados, arcos, volutas, capiteles y sabe Díos cuánto más! Son como matrioskas rusas. Siempre creí que el Sagrario era lo máximo, bueno, pues en éstas, ese sagrado lugar está en un baldaquino. Sí, un sitio dentro de otro sitio, con columnas salomónicas, oro, marfil, plata, bronce, hierro y ….¡uf! ¡Yo qué sé cuánta mano de obra!

Les dije que había estado en un casamiento y otro y otro….¡Aquello era ir de asombro en asombro! Claro que si el almuerzo o banquete era en el Reconquista, el pasmo no era menor. ¡Cualquiera diría que aquel caserón fuera un hospicio!

Lo que al parecer es cierto, es que se debe ser breve y ….claro, esto se alarga. Se alarga porque las bodas lo alargan todo, hasta la angustia.

martes, 28 de mayo de 2013

ESPONSALES VI “Cadenas”



Esto de la cruz me hizo recordar otro lugar. ¡Pero no un sitio cualquiera! ¡Qué va! Era el cristo, el Cristo de las Cadenas nada menos. ¡Menudo apuro! ¡El mozo, sí, sí! no fue, no un mero observador sino protagonista.

Creo que también se llama el cuerpo del delito o la coartada; o la res que sola va al matadero. Allí estuvo más de hora y media como un cordero al que van a degollar. Espera que espera. ¡Y no marchó! ¡Qué disculpa la de la otra parte!  (aunque nunca lo hizo delante de él):
-Vaya home, ¡no sería tanto!
Y dentro de la iglesia…….¡Hay que ver aquel descomunal Cristo, cargado con aquellas enormes cadenas! Y él lo miraba…..con lástima…¡Menuda risa le daría para sus adentros! ¡El encadenado era él! ¡Menos mal que lo cuenta!

Y el Cristo aguantando aquellas nupcias y al clérigo, con su forma de captar limosnas. Bueno, pues eso, hubo desposorio y casamiento, aunque la verdad es un decir, porque casar…casar, no es que casasen mucho.

jueves, 23 de mayo de 2013

ESPONSALES V “Andaricas”



Con esto de andar, recordé otro acto o casorio digno de los “quitamanchas restaurantiles”. ¡Menos mal que había con qué eliminar lamparones, que si no….!

En la catedral de Oviedo, aparte de haber agujas, pináculos, cruces, sean o no de la victoria, se celebran esponsales. Allí, allí quisiera yo ver a los de la risa ¡Estaban listos! Ay amigos! Aquello es serio, no la boda de la aldea. El caso es que allí estuve. Asistí a la boda de un pariente que, además, es un buen amigo; y la madre de la moza…..¡Vaya cómo preparaba la fabada! Bueno, ¡oh! Las andaricas para salir del paso: ¡las de la tintorería!

Recuerdo muy bien, ¡cómo no!, que de allí fuimos a El Berrón. El berrón, en el occidente de Asturias, es que berra, el que da voces. Pero no, ese no, es que en ese lugar de Siero estaba el restaurante; y de allí fuimos unos cuantos a otro lugar…..y a otro…a tomar sidra. ¡Tomamos!, quiero decir, ¡bebimos! como si no fuéramos a beber más nunca. El caso es que bien puestos estaban los comensales en sus sitios cuando llegamos al banquete. Y nosotros también. Puestos, ¡sí señor!

La andarica es un crustáceo que reserva muchos secretos ¡Qué bicho! Su salsa interior ¡llega hasta el otro lado de la mesa! ¡Pobre traje! ¡Vaya cara que puso la señora! ¡Qué cruz, Dios mío!, ¡Qué cruz!

viernes, 17 de mayo de 2013

Día Internacional de los Museos. 18 de mayo de 2013



Dicen que tras la tormenta viene la calma. Es posible que así sea en este bogar por la vida, pero también se dice: remar, remar pa morrer na aurela; que significa la lucha diaria que nos conduce al fin.

En esos batacazos que nos depara la embravecida y procelosa existencia, debe aferrarse uno fuertemente a la cubierta de la embarcación, pues sino los golpes de los “caprichosos elementos”, terminarán convirtiéndonos en náufragos indefensos, mientras la ola que nos desplazó sólo es pasajera, o suele serlo, a pesar del golpe que nos propina.

En el año 2012 comencé una nueva travesía. La reparada embarcación, abrigada en puerto, repuso víveres y con ímpetu zarpó rumbo a conocidos mares. Los “océanos de la Etnografía”, por los que en otras ocasiones navegara, tanto de día como de noche. Aquella experiencia sirvió para ir anotando en el cuaderno de bitácora las vivencias de un viaje arriesgado pero apasionante.

Ahora que debo ir por la página 1200 de mis agendas, compruebo en ese “ver sentir y oír” de la historia del Museo Etnográfico de Grandas, que mereció la pena aguantar los “elementos”.

Feliz día de los Museos, y haxa salú, que fame nun faltará.