martes, 10 de noviembre de 2009

La computadora

En Latinoamérica, parece ser que siguen llamando computador al aparato que hoy resuelve algo más que complicadas operaciones matemáticas. Yo ni siquiera puedo poner nombre al “chisme”, porque sé para que sirve, pero no sé manejarlo. Quiero decir que me va muy mal para leer en su pantalla, y su técnica resulta complicada para un ferreiro; la técnica del manejo no la de sus "jigas y megavits". De todas formas estos desordenadores cerebrales son unos resabidos de cuidado: ¡se creen que lo saben todo! Además su desfachatez e incultura es manifiestamente ofensiva. Escribes coucilloes, eixe y treitoiras y el pedante sabelotodo, además de poner los caracteres en rojo, ¡se atreve hasta corregirlo! Este ignaro y cretino, desconoce que el eje del carro del país, gira sobre esas fundamentales piezas ¡Me va a dar lecciones este engreído! Sin embargo puso mal en mi hológrafo escrito “Sociedad materialista”: “Tablas”, “ver”, “eleve” y”prédica” y no se enteró.

Ahora les explicaré mis limitaciones (no todas porque se haría muy extenso el cainzo). Ignoro todo lo relacionado con el ordenador. Mis autógrafos –escritos- los pasa al blog, Elena. Ella me transmite lo que contestan, y gracias a su buen hacer, estoy en contacto con Ustedes. Les ruego disculpen que no conteste a todos, pero la verdad es que estoy “enganchado”. Lamento que muchos se quejen de que me extiendo demasiado: pero las cosas “son como son”, porque sino no son. Para Morse estuvo bien con el telégrafo. Además el lenguaje, para mí, resulta apasionante. He aquí la égloga campestre, verbosidad excesiva; y humilde culto a Cervantes, por eso de: “vueltas dabais en la manta querido Sancho. En la manta no, V.M: en el aire”

Permito el manteo…en el espacio

Haxa salú


domingo, 8 de noviembre de 2009

Sociedad materialista

Ahora entiendo por qué Moisés, al bajar con las Tablas de la Ley y se encontró a su pueblo adorando al becerro de oro, tuvo un ataque de ira y rompió esas tablillas, que Tú le habías dado. Sí, Dios, sabías que debiera haber aplicado la Ley, en vez de romperlas. Sin embargo te mostraste invidente ante tan flagrante delito: dejaste el becerro, y no te importó hacer una nueva segunda o redacción, que ese pueblo de idólatras, tomó como algo escrito en papel mojado ¡Velo tú mismo, mira! ¡Mira Dios, mira por favor por qué las cosas no fueron a mejor! Dicen que eres justo, infinitamente sabio ¿Es de sabios ver la injusticia y no repararla? ¿Cuándo, Dios, cuándo estuviste al lado de los débiles, de los pobres, de los enfermos? ¿Por qué, por qué te rodeas siempre de los poderosos? ¿Acaso crees que los humildes somos estúpidos y tan majaderos que no vemos los fastos de aquéllos que te representan? ¡Esas pompas y grandiosidades, de las que alardean tus ministros aquí en la tierra! ¿Acaso desconoces esa suntuosa mansión donde tu representante ejerce de embajador allí en esa Roma, años después que aquel Moisés rompiese el código moral? A ti que eres omnipotente, permíteme te cuente lo que está ocurriendo desde hace al menos dos mil años, y que parece olvidado: en esa ciudad imperial donde aquel Simón, al que pusiste el seudónimo del lítico y duro pedrusco, alguien se tomó la libertad de hacer en su nombre una Basílica majestuosa. Es monumental la plaza que recibe el nombre de ese primer Papa. Son colosales las iglesias que existen en esa ciudad excelsa. Hasta el apóstol Pablo, que era enclenque y enfermizo aparece en su ciclópea escultura mayestático; armado de una descomunal espada, cuan guerrero y no apóstol. Todos los templos donde dicen rendirte culto, son sublimes, excelsos; lo mismo en capillas, iglesias, basílicas o catedrales, allí lucen obras de arte primorosas. Baldaquines solemnes protegen altares, donde Abrahán no se atrevería ni a obedecer tus órdenes sacrificando a su vástago. Patios, jardines, claustros que harían morir de envidia al más vanidoso, soberbio y altivo romano; de esa Roma, concupiscente, libidinosa y corrupta, a la que se parece tanto la sociedad actual. Es cierto, y así debe ser, que el arte eleva al hombre por encima de su mediocridad; pero éste nunca debe ser usado para enaltecer la vanidad de aquéllos que deben mostrarse humildes: sencillos cuan la prédica, sino de poco sirve el sermón ¡Si todo este patrimonio, se hizo con tu anuencia, y pensando glorificarte, en verdad te digo que fue un error! Pero ahí está y ahora debe ser respetado. No porque te represente, ¡todo lo contrario! Sino por el arte que contiene. Lo grave es que simboliza a esta sociedad materialista.

Haxa salú

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Dios o sistema

Ayer fue el día 2 de Noviembre de este 09. El día de Difuntos o por todos los Santos solía hacerse una reposición del Dn. Juan. Sin embargo ayer escuché a Dn. José Saramago, hablar de su nueva novela “Caín”. Parece ser que uno de los reproches que le hace a Dios, es su falta de magnanimidad hacia este personaje del Antiguo Testamento. Compraré la novela porque deseo saber que narra Saramago de ese infeliz que mata a su hermano con la quijada de un burro por celos. Y deseo saber lo que este escritor cuenta, en un momento, en que robar y matar es algo tan natural como tomarse una caña. Podemos añadir que los muertos en carretera son pura estadística; y las violaciones a menores, por menores, y con pormenores de lo más tétrico, ya ni nos inmutan.

Hace mas de ocho años escribí una crónica en la Nueva España a la que titulé “Clonación”. El tema, como era referido a un cura maricón, deseo darlo a conocer ahora, en este cainzo, en el que se cuelga de todo. No por hurgar en el agujero de la sodomía, sino porque me lo suscitó Saramago, por los reproches que dice hacer a ese Dios, que parece mirar para otro lado. Esto fue “forxa de ferreiro” el 19 de enero de 2001:

“CLONACIÓN”

No pretendo ser irreverente en materia religiosa, pero hay cosas que merecen cierto análisis, o al menos meditarlas profundamente, para llegar a una conclusión aunque ésta sea equivocada.

Parece ser que cierto cura, decidió dar un camino distinto a su vida. Está en su derecho y debemos respetarlo. Lo que ocurre es que esta sociedad, de falso puritanismo, se escandaliza, cuando debiera sentirse halagada de que un responsable religioso sea sincero.

Yo no soy un entendido en teología moral, pero mis razonamientos van hacia el estudio de las acciones humanas, para darle sentido al dogma de la filosofía religiosa.

Quiero decir que el comportamiento humano, según mi punto de vista, puede estar condicionado por ese Ser superior, que según la Iglesia, fue el que todo lo creó. Claro que a la Iglesia le salió ese inglés llamada Darwin que les desmontó la teoría. Pero bueno, dejemos a un lado el evolucionismo y hagamos el estudio desde el creacionismo.

Si Dios, hizo al hombre a su imagen y semejanza, Él también tenía defectos; porque a mi no me sirve de justificación el libre albedrío. Si lo creó ¿porqué razón empezó por el varón? ¿no era más fácil crear a la mujer, que es más reflexiva, y además, con una simple clonación ya estaba el problema resuelto?, como hizo más tarde con la Anunciación, que por medio del Arcángel, le llegó el recado a la mujer del carpintero. Porque es de suponer que el hermafroditismo, también formara parte de su Ser, y como la infalibilidad era inherente a su naturaleza y sabiduría, nada puede ser imperfecto.

Hay una prueba evidente de que Él tenía tendencia hacia la sodomía; su concúbito fue manifiesto, o al menos anduvo hurgando en aquella masa informe de arcilla, a la que con un soplo le había dado vida. Su tendencia hacia el sexo masculino nos la mostró al crear a Adán. No coincide lo de las costillas que son verdaderas, falsas y flotantes, y su número es par; por lo tanto ¿cómo quitando una costilla para crear a Eva, la herencia genética nos enjareta 24, para formar la caja torácica? ¿Tendría Adán 25?

En fin que si el cura salió del armario, admitiendo su naturaleza, no debemos hacerle ningún reproche pues el Divino hacedor, si creó la virtud también debió crear el defecto; si es que se le puede llamar así.

¿Racionalismo o mera divagación?

Haxa salú.



Y ahora sí que digo que no hay vaguedad ni circunloquio, voy directamente a la más dura crítica. No me importa ser irreverente porque quiero decirle unos cuantos axiomas a este Dios ciego y sordo.

Sí, Dios, envía tu flamígera espada ahora que empiezo el relato. Muestra tu disgusto y evita que pueda dar mi opinión sobre ti.

Próxima entrega: Sociedad y Religión materialista

viernes, 30 de octubre de 2009

Acertada rectificación

Supongo que muchas de Vs. Ms., habrán oído el caso de aquel señor que escribía a veces en los periódicos artículos de protesta. En verdad que había lugar, pero en cierta ocasión la crítica fue algo más exacerbada y dijo que el alcalde y la mitad de los ediles eran, además de caciques, tontos. Como era de esperar el alcalde lo llamó a capítulo, y tras la correspondiente reprimenda, le conminó a rectificar en la prensa aquellos calificativos un tanto fuera de lugar. Al día siguiente pidió disculpas y dijo que la mitad de los concejales no eran caciques ni tontos.

Por lo tanto, yo rectifico también y digo que la mitad de las corporaciones de este país no son corruptas.
De nada. ¡Faltaría más! Haxa salú

jueves, 29 de octubre de 2009

Obsoleto sistema

A veces lo importante queda relegado y con esto pasa el tiempo. Quiero decir que por causas relacionadas con el Museo y otras menudencias, que ocupan mi cabeza, sin que por ello sirvan para arreglar los graves temas que aquejan la sociedad en la que me tocó vivir, convivir o subsistir, y dan lugar a que lo trascendental siga ahí postergado. Así que de hoy no pasa.

Las cosas funcionan bien o mal cuando las componen distintas partes. Pero aún así a veces fallan ni con esas. Veamos un ejemplo: un coche tiene en su motor todos los mecanismos y sin embargo puede negarse a funcionar. Hace ya años me puse a montar el telar de bajo lizo en el Museo. Las piezas estaban dispuestas en el suelo para darle sentido al puzzle. Me decía: sí ésta va aquí y ésta otra más arriba, sobre ésta otra, puede ser que sea así. Vuelta a un lado, vuelta a otro, el telar tomó forma. ¡Ah!, pero hete aquí, que al final había dos piezas que no había donde colocarlas. Volver a desarmar resultaba embarazoso, no sólo por el temor a un peor resultado, sino que el tema urgía en ese desmedido interés por saber cómo funcionaría. Así que lo dejé, y esperé a que la tejedora, que conocía el artilugio, diera un vistazo a aquel complejo tinglado. Parece ser que aquello tenía arreglo porque no eran fundamentales y el telar funcionó con aquellos palitroques atados con unas cuerdas. Así estuvo hasta que se trasladó de lugar. En él la urdimbre y la trama dieron lugar a mantas. Estas mantas eran hechas, a veces, con retales o tiras de trapos.

Ahora veamos como armar el sistema hexaédrico, del que les hablé prescindiendo de “piezas” innecesarias. (ver entrada al Blog 29-09-2009)

Pongamos por caso que en cierto imaginario lugar del Planeta hay un sistema instituido que consta de 17 ministerios. Cuando tuvo 15, también desempeñaba su función (como el telar) así que dejándolo en 6, queda garantizado su funcionamiento; porque eliminando dinamismo burocrático quedan menos lugares de fricción, y por lo tanto, se necesita menor lubricación. O sea no hay que “engrasar” tanta “pieza” innecesaria. Además se economiza energía eléctrica, combustible, calefacción y tarjetas oro. Claro que se resentirá el pueblo y las fábricas de coches de lujo (el pueblo por el conductor) Esto es de lamentar, pero se le puede pagar igual el sueldo sin que tenga que conducir “cargas”/“cargos” inútiles (género inventado por una ministra).
–SEGUIRÁ-

miércoles, 28 de octubre de 2009

Putrefacción

¡Por favor, que no sigan descubriendo casos de corrupción, porque nos va a dar algo! Además, ¿quién gobernará? Claro que lo que sobra es sitio en las cárceles: ¡no van allí!

¡Qué cruz! ¡Qué país de pútridos!

Haxa salú

domingo, 25 de octubre de 2009

Pesimismo

El tilo que bordea
la casa en qué nací
evoca los recuerdos
más gratos para mí

De esta canción sólo recuerdo esta estrofa. La cantaba desde muy joven y me producía gozo. Aún hoy sigue siendo evocadora de recuerdos, cuando paseo bajo esos tilos que circundan la carretera un largo trecho. Allí donde creció ese primer tilo, en el que de chico, en algunas ocasiones el ferreiro, mi padre, me decía cogiera una rama para ahuyentar las moscas, algún díscolo caballo, que se negaba a permanecer sosegado por culpa de los molestos insectos, en el verano. Allí está hoy más crecido a pesar de aquellas pequeñas agresiones a las que era sometido su tronco. Allí está la casa que hizo mi abuelo Ceferino, en la que criaron a 11 hijos, él y mi abuela: además esta abnegada mujer padeció 6 malos partos, que harían un total de 17. De los que vivieron, 9 emigraron a esa vasta Argentina, y allí varios fenecieron sin volver nunca a esa casa en la que habían nacido. Después, Benigno, el ferreiro, se convirtió en el patriarca de la casa y junto con mi madre criaron 5 hijos. La primera murió, así que fueron 6. Allí crecimos y después nos fuimos emancipando. No eran tiempos fáciles. Una hermana mía emigró a Uruguay y un hermano también se fue a la extensa Argentina, a hacer las “américas”. Así que en ese allí, que era mi casa, vivíamos 5 y algunos aprendices de ferreiro que esporádicamente compartían el escaso espacio de la morada, donde antes, los antecesores fueran protegiendo aquella numerosa prole.

Todo era escaso; hasta las mangas de mi chaqueta. Sin embargo, el desgaste en la culera de mis pantalones, mostraba pródigamente los remiendos, o anteriormente generosos desgarrones, que dejaban ver la blanca tela de mis calzoncillos; quedando así el pudendo trasero expuesto a las indiscretas miradas de otros. Fueron tiempos malos de posguerra, pero ahí estábamos. Hoy, allí, donde transcurrió mi niñez, adolescencia y juventud hay una casa vacía y un tilo, que observa indiferente la nada; 15 viviendas vacías son la muestra de un barrio. Más de 100 en el pueblo, y 93 negocios, grandes y pequeños, que cesaron en su actividad en 5 décadas.

Ayer asistí a la magistral conferencia que se impartió en el RIDEA. Dn. Jesús Arango Fernández mostró estadísticamente los cambios en la agricultura y demostró que las cosas mejoraron económicamente. Sí, Jesús, querido amigo ¡claro que tus datos son ciertos! Pero ¿te das cuenta que son fríos y no vienen a paliar el despoblamiento del campo? ¿Que Asturias, que la Asturias occidental no existirá dentro de 10 años? No existirá nadie, porque se acabarán sus habitantes, por una cuestión de envejecimiento, sin que nadie tomara una sola medida para evitarlo. No para evitar un hecho incuestionable como es la muerte, pero sí para que hubiera un relevo generacional. Sí Jesús, caro amigo, si había, y aún hay solución, si se quisiera hacer, pero nuestros gobernantes están demasiado endiosados para hacerlo. Sí, Jesús, apreciado amigo, la hay, y tú lo sabes. Además, permíteme que te diga que prefiero un populoso barrio de desarrapados, donde los pobres éramos felices; los niños jugaban, se cantaba y se reía; que una ciudad de autómatas o una aldea vacía. Es posible que mi aldeanismo esté marcado por haberme criado en un barrio casi marginal, llamado el Ferreiro; al lado de otro en el que la miseria parecía cebarse con sus moradores. O que mi edad, ya en la senectud, haga que me aferre a recuerdos imposibles; como aquel anciano de Salime, que creía que el río Navia jamás anegaría su casa. La que fue mi morada está vacía, pero Jesús, lo que está vacío también es mi pecho; mi corazón constreñido, angustiado, por la dejadez a la que sometieron esta, siempre, ultrajada tierra del Occidente asturiano. Espacio, espacio es lo que queda para el vacío absoluto; la maleza en la que los zarzales lo invaden todo y el tilo que bordea la casa en que nací.

Haxa salu
INCORRECCIÓN

En ese mismo día, en que llegan a Oviedo, los Príncipes, para la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, hay un desmesurado despliegue de fuerzas policiales de todo tipo; Oigan Vs. Ms. lo que cierto superior, de uno de esos cuerpos decía en la Plaza del Sol, y fue oído por mi mujer: “Sólo la plebe se mueve por estos lugares”. Fue inadecuado el calificativo, viniendo de un representante del pueblo, populacho, chusma, masa, vulgo etc. del que seguramente proviene, a juzgar por su ordinariez, vulgaridad e incondicional sumisión a la superioridad; al servilismo y pleitesía que rinde al poder establecido en cada momento. ¡Qué no caigamos bajo la férula de su porra!

Haxa salú